Resumen de la ponencia


Dr. Santos Martín

La dieta cetogénica (DC), usada en un principio como dieta antiepiléptica, viene abriéndose paso como una de las dietas con más fundamentos científicos que avalan su uso en la oncología. Prueba de ello son los que se confirma con la enorme cantidad de trabajos que se publican al respecto.

El cáncer tiene, como una de sus características, la dependencia glicolítica hecho que se manifiesta en las pruebas de PET. La DC, al minimizar el uso de la glucosa y dejar al organismo funcionando energéticamente con los sustratos procedentes de los cuerpos cetónicos (CC) conduce inevitablemente a una disminución de la insulinemia y con ello a la inhibición de la activación de los receptores de insulina. La consecuencia directa de esto es una inhibición de tres vías más importantes, la PI3K, PLC y la MAPK, en el metabolismo tumoral: los carbohidratos, Ac. Grasos, síntesis proteica, supervivencia y proliferación. Se activan también vías antiinflamatorias muy útiles para controlar la progresión tumoral y el dolor.

La DC, frente al problema de la caquexia tumoral, temida en el ámbito oncológico, permite un mejor control de dicho problema con el uso de la DC así como la mejora del estado de ánimo y del sueño.